Eva, casada con el pastor de una parroquia, invita a su madre Charlotte a pasar unos días con ellos. Eva perdió al hijo que esperaba, mientras que Charlotte, una veterana pianista de fama internacional, se ha quedado sola tras la muerte de su amante. Nada más llegar, Eva le comunica que su hermana gravemente enferma está viviendo con ellos, lo que horroriza a Charlotte.
Durante una noche de insomnio, madre e hija mantendrán una intensa conversación en la que se echarán en cara las humillaciones pasadas.