Núremberg nos sitúa en los juicios que comenzaron en noviembre de 1945 tras la derrota del régimen nazi, un proceso que resultó fundamental para definir los crímenes de guerra y establecer las bases de la justicia internacional moderna. El psiquiatra estadounidense Douglas Kelley es designado para evaluar la salud mental de los prisioneros nazis y determinar si son aptos para ser juzgados. De la noche a la mañana se verá envuelto en una compleja batalla psicológica contra Hermann Göring, mano derecha de Hitler y uno de los hombres más temibles del Tercer Reich.